lunes, 28 de marzo de 2011

Las librerías de Nueva York

Un texto de Olga Ayuso

En Nueva York hay poesía. Y mucha, mucha literatura. Allí vivieron tantísimos escritores que nombrarlos a todos sería imposible. Y todos, desde el siglo XIX, han pasado por allí. Hay personas que leen en cualquier parte, recitales a todas horas, revistas literarias y una vida cultural que envidian otras urbes del mundo y con motivo. En esta selección no se han incluido las tiendas de cómics. Porque ésas, a pesar de que no estamos en Angulema, merecen un post aparte…

Strand se parece a una biblioteca. Strand es la librería más grande de Nueva York, en la 12 con Broadway. Yo la llamo “la Strand”. Tiene libros nuevos, usados, raros, firmados por sus autores, primeras ediciones y un sinfín de empleados que toman café mientras hojean un libro.


Entrar allí es abrumarse. No sólo hay libros, por supuesto: también camisetas y bolsas de la librería, tazas de Alicia en el País de las Maravillas y marcapáginas con frases célebres, amén de algún peluche que representa, por ejemplo, a Edgar Allan Poe. Pero, sobre todo, lo que hay son infinitos pasillos llenos de todo lo que uno pueda imaginar. Con sus correspondientes secciones: arte, fotografía, clásicos, cómic, historia, facsímiles y muchos libros sin precio, en la tercera planta, que es la reservada a primeras ediciones y rarezas. Rarezas tan raras como un tratado de hace siglos sobre las flores de Nueva Guinea.


Detrás de la Strand, está Used Alabaster Bookshop, en 122 4th Avenue, entre las calles 12 y 13. También de libros usados.

Cerca de allí está Washington Square… y la oportunidad de visitar otra librería de segunda mano, Mercer St Books, en 206 Mercer Street, entre Bleecker y Houston. Es pequeñita.


Si vais al East Village, cosa que yo recomiendo porque me parece uno de los barrios más activos de Nueva York (es imprescindible pasar un rato en el Tompkins Square Park), hay que ir a St. Mark’s Books. Tiene cierto aire intelectual y te dan los libros en bolsas negras: casi como si uno comprara porno. Los dependientes son muy amables y tienen una buena sección de ensayos políticos y de libros contraculturales. Está en 31 Third Avenue, entre las calles 8 y 9. No os olvidéis tampoco de recorrer la 8th Street.

Aunque yo no la visité, me contó un amigo mío que quizá la librería más añeja que sobrevive en Nueva York sea Argosy Books, de referencia para quienes amen los libros antiguos y de ocasión. Está en 116 East 59th Street, entre Park Avenue y Lexington, a un paso de Central Park.


En Nueva York, además y por supuesto, hay librerías temáticas. Por ejemplo, Partners & Crime, que está en el 44 de Greenwich Avenue, el barrio más literario de Nueva York, en la esquina con Charles Street. Solo tiene libros de suspense, detectives y misterio y sus dependientes dicen que han leído cada libro que recomiendan. Como los buenos libreros.

Entre las librerías temáticas, destacamos también, si sois cocinitas, Kitchen Art & Letters, en 1453 Lexington Avenue, entre 93rd Street y 94th Street. Es perfecta para encontrar recetas pasteleras estadounidenses. Entre las que se incluyen, por supuesto, los pasteles de ruibarbo, los de calabaza y la famosísima tarta de queso neoyorquina.

Otra de las librerías que tiene encanto es Bonnie Slotnick Cookbooks. Sí, también se dedica a libros de cocina… ¡pero los antiguos son su especialidad!

Si alguno de vosotros ha estado en París, suponemos que no se ha ido sin visitar Shakespeare & Company. Pues bien, también hay varias librerías que se llaman igual en Nueva York: Shakespare & Co. Una de las más céntricas está en 716 Broadway con Washington Place. Yo no las visité (habrá que ir otra vez), como tampoco visité Unoppressive non-imperialist bargain books que, por lo visto, tiene una buena selección de libros políticos y de ensayos. Está en el 34 de Carmine Street, entre Bleecker y la 6th Avenida, que aquí se llama Avenue of the Americas.

En el SoHo, una de las librerías más encantadoras es, sin duda, McNally Jackson Books, con espacio para tomarse un café… ¡uno de los cafés bebibles de Nueva York! También se puede picar. Otra librería con dependientes preparadísimos y amables. Está en el 52 de Prince Street, entre Lafayette y Mulberry. Allí también está Housing Works Bookstore Cafe, en 126 Crosby Street con Jersey St. Fue otra de las visitas que no hice: puede que su café sea bueno, también, porque es comercio justo... pero, con lo que saca de él y de los libros que vende, se ayuda a la gente con sida y a niños y también a personas sin hogar.



Y en el 1313 de Madison Avenue con la 93 está The Corner Bookstore. Es toda una institución en el Upper East Side. Como institución para los amantes del teatro es Drama Bookshop en el 250 West 40th Street New York, entre la 8th y la 9th Avenues.



Y, fuera de Manhattan…

En Brooklyn hay otra librería imprescindible: Heights Books, en la zona de Brooklyn Heights, claro está, en el 120 de Smith St. Supongo que es un magnífico lugar para poner una librería, con la vida literaria que siempre ha tenido el barrio. Es una librería de primeras ediciones, libros raros, libros firmados... Y están especializados en arte, diseño, fotografía, filosofía e historia, pero también tienen libros de ciencia, religión, viajes y literatura.

En Staten Island hay otra librería que además está regentada por una comuna hippie que se llama Ganas. La librería es Book &Cafe. Tienen café de comercio justo y unas tartas realmente exquisitas por un par de dólares y medio. Está en 208 Bay Street, cerca de Victory Boulevard.

Si os habéis quedado con ganas, en este enlace hay un sinfín más…

NOTA DE LA AUTORA: Sin la información de Workinpana este texto no hubiera sido posible

© Texto y fotos de Olga Ayuso

10 comentarios:

  1. Muchas gracias por tu colaboración, Olga. Porque de eso se trata, de que quien tenga algo que decir sobre viajes encuentre su espacio en este blog

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  2. ¡Madre mía! ¡Menudo compendio! o__O
    La librerías, sin duda, tienen algo de especial. Y en un sitio como NYC, donde todo se multiplica por mil, la sensación tiene que ser espectacular.
    ¡Gran artículo!

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  3. Sois muy lindos, los dos. Marc, un abrazo grandísimo.

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  4. Me encanta la entrada, muy completa para todos los amantes de las librerías, esos lugares donde todavía está permitido soñar e imaginar.

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  5. Una entrada muy interesante, que muestra como las ciudades son más de lo que esperamos. En el caso de NYC, es también así. Sus librerías reunen la esencia de la ciudad. Conozco varias, aunque en particular me gusta Heights Books, tal vez porque nos alojamos en Brooklyn, no lo se.
    También me gusta la de B&N junto al Lilncoln Center, aunque creo que la crisis ha hecho que la cierren, o están en ello.

    Saludos!
    Roberto
    El Guisante Verde Project

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  6. "Sin la información de Workinpana este texto no hubiera sido posible"

    ¡¡Aaarrghh...!! ;-D

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  7. JR, muy completa no es porque la ciudad es inabarcable, pero se puede hacer uno una idea...

    Guisante verde, tengo pendiente visitar Height Books. La mayoría las he visto. Las otras las ha visto Workinpana. No he apuntado ninguna de Borders ni de Barnes & Noble porque son de cadenas grandes, aunque le tengo cariño a un par...

    Jmm... ¿Recuerdas? La prótasis, la apódosis... Un beso, niño. Muy grande.

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  8. Muchas gracias por el resumen! Me las he apuntado todas!

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    autor Alejandro Marin
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    Novela negra rioplatense.
    Dos amigos, un economista de profesión y cocinero por afición y un comisario ex jefe de Delitos Complejos de la Policía Federal, tratan de desentrañar el misterio del caso que les ha caído entre manos.
    La historia viaja entre Montevideo y Buenos Aires, a veces separada por el río y otras por un desigual contexto, en donde la margen occidental vive estragada por la mentira, la corrupción y la burda vindicación de la violencia. Y un decidido esfuerzo colectivo por negar la realidad de lo ocurrido, en un pasado cargado de arrebato y animosidad contra quien pensaba distinto.
    El relato pinta de cuerpo entero a los personajes centrales que deambulan por los distintos ambientes, que los investigadores tienen que recorrer en la afanosa búsqueda de la verdad.
    Escrito en un estilo ameno, donde no están ausentes ni el humor ni la ironía inteligente, el relato le reserva un pequeño lugar a los avatares de la economía argentina y a la descripción de sabrosas comidas, en casos con sus detalladas historias y recetas. Con la convicción que el buen comer y beber, además de un sano ejercicio para una mejor calidad de vida, también representa una plataforma desde donde aguzar el ingenio y reflexionar sobre los acontecimientos que ayudan a encontrar los secretos que uno persigue.




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