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lunes, 18 de abril de 2011

El engaño del cine y el zoo de Nueva York

¿Quién no ha disfrutado viendo la película de dibujos animados 'Madagascar'? ¿Quién no se ha desternillado viendo las actuaciones del león presumido y de esa cebra que luchaba por ser libre? Pero el cine no siempre refleja la realidad, y a menudo la esculpe a su medida para adaptarla a sus necesidades. Y esta estupenda película es un ejemplo de ello.

Y es que la cinta de Dreamworks nos muestra como escenario el zoológico de Central Park, en Nueva York, y lo dibuja como un centro con grandes mamíferos, con leones, jirafas y cebras... Pero el viajero debe saber que en realidad se trata de un recinto diseñado de forma especial para niños (no es raro encontrarse allí con niñeras y colegios) donde las grandes estrellas son las focas y los leones marinos, y los espectáculos que llevan a cabo de forma periódico.


Para aquellos viajeros a los que les gusta visitar este tipo de instalaciones, es mucho más recomendable el zoológico del Bronx, un gran parque con muchos animales en entornos prácticamente salvajes, donde en un viaje en tren se pueden observar grandes mamíferos en sus entornos.

Y es también allí donde hay un pabellón dedicado a las extrañas especies propias de Madagascar, aquellas que son protagonistas de la películas y que son las que los niños quieren ver. Es el auténtico zoo de Nueva York.


Información de interés.

ZOO DE CENTRAL PARK
-Está localizado en la esquina sureste de Central Park
-Para llegar, tomar las líneas de metro N, R o W hasta la parada Fifht Avenue/59th
-Abre de 10 de la mañana a 5 y media de la tarde (hasta las 4 y media en invierno)
-La entrada cuesta 12 dólares para adultos y 7 dólares para niños

ZOO DEL BRONX
-La entrada cuesta 29,95 dólares para adultos y 19,95 dólares para niños, pero a través de la web se pueden conseguir por 23,94 y 15,95 dólares respectivamente
-Está en el barrio del Bronx
-Para llegar, coger el metor 2 ó 5 hasta EastTremont Ave/West Farms Square

lunes, 28 de marzo de 2011

Las librerías de Nueva York

Un texto de Olga Ayuso

En Nueva York hay poesía. Y mucha, mucha literatura. Allí vivieron tantísimos escritores que nombrarlos a todos sería imposible. Y todos, desde el siglo XIX, han pasado por allí. Hay personas que leen en cualquier parte, recitales a todas horas, revistas literarias y una vida cultural que envidian otras urbes del mundo y con motivo. En esta selección no se han incluido las tiendas de cómics. Porque ésas, a pesar de que no estamos en Angulema, merecen un post aparte…

Strand se parece a una biblioteca. Strand es la librería más grande de Nueva York, en la 12 con Broadway. Yo la llamo “la Strand”. Tiene libros nuevos, usados, raros, firmados por sus autores, primeras ediciones y un sinfín de empleados que toman café mientras hojean un libro.


Entrar allí es abrumarse. No sólo hay libros, por supuesto: también camisetas y bolsas de la librería, tazas de Alicia en el País de las Maravillas y marcapáginas con frases célebres, amén de algún peluche que representa, por ejemplo, a Edgar Allan Poe. Pero, sobre todo, lo que hay son infinitos pasillos llenos de todo lo que uno pueda imaginar. Con sus correspondientes secciones: arte, fotografía, clásicos, cómic, historia, facsímiles y muchos libros sin precio, en la tercera planta, que es la reservada a primeras ediciones y rarezas. Rarezas tan raras como un tratado de hace siglos sobre las flores de Nueva Guinea.


Detrás de la Strand, está Used Alabaster Bookshop, en 122 4th Avenue, entre las calles 12 y 13. También de libros usados.

Cerca de allí está Washington Square… y la oportunidad de visitar otra librería de segunda mano, Mercer St Books, en 206 Mercer Street, entre Bleecker y Houston. Es pequeñita.


Si vais al East Village, cosa que yo recomiendo porque me parece uno de los barrios más activos de Nueva York (es imprescindible pasar un rato en el Tompkins Square Park), hay que ir a St. Mark’s Books. Tiene cierto aire intelectual y te dan los libros en bolsas negras: casi como si uno comprara porno. Los dependientes son muy amables y tienen una buena sección de ensayos políticos y de libros contraculturales. Está en 31 Third Avenue, entre las calles 8 y 9. No os olvidéis tampoco de recorrer la 8th Street.

Aunque yo no la visité, me contó un amigo mío que quizá la librería más añeja que sobrevive en Nueva York sea Argosy Books, de referencia para quienes amen los libros antiguos y de ocasión. Está en 116 East 59th Street, entre Park Avenue y Lexington, a un paso de Central Park.


En Nueva York, además y por supuesto, hay librerías temáticas. Por ejemplo, Partners & Crime, que está en el 44 de Greenwich Avenue, el barrio más literario de Nueva York, en la esquina con Charles Street. Solo tiene libros de suspense, detectives y misterio y sus dependientes dicen que han leído cada libro que recomiendan. Como los buenos libreros.

Entre las librerías temáticas, destacamos también, si sois cocinitas, Kitchen Art & Letters, en 1453 Lexington Avenue, entre 93rd Street y 94th Street. Es perfecta para encontrar recetas pasteleras estadounidenses. Entre las que se incluyen, por supuesto, los pasteles de ruibarbo, los de calabaza y la famosísima tarta de queso neoyorquina.

Otra de las librerías que tiene encanto es Bonnie Slotnick Cookbooks. Sí, también se dedica a libros de cocina… ¡pero los antiguos son su especialidad!

Si alguno de vosotros ha estado en París, suponemos que no se ha ido sin visitar Shakespeare & Company. Pues bien, también hay varias librerías que se llaman igual en Nueva York: Shakespare & Co. Una de las más céntricas está en 716 Broadway con Washington Place. Yo no las visité (habrá que ir otra vez), como tampoco visité Unoppressive non-imperialist bargain books que, por lo visto, tiene una buena selección de libros políticos y de ensayos. Está en el 34 de Carmine Street, entre Bleecker y la 6th Avenida, que aquí se llama Avenue of the Americas.

En el SoHo, una de las librerías más encantadoras es, sin duda, McNally Jackson Books, con espacio para tomarse un café… ¡uno de los cafés bebibles de Nueva York! También se puede picar. Otra librería con dependientes preparadísimos y amables. Está en el 52 de Prince Street, entre Lafayette y Mulberry. Allí también está Housing Works Bookstore Cafe, en 126 Crosby Street con Jersey St. Fue otra de las visitas que no hice: puede que su café sea bueno, también, porque es comercio justo... pero, con lo que saca de él y de los libros que vende, se ayuda a la gente con sida y a niños y también a personas sin hogar.



Y en el 1313 de Madison Avenue con la 93 está The Corner Bookstore. Es toda una institución en el Upper East Side. Como institución para los amantes del teatro es Drama Bookshop en el 250 West 40th Street New York, entre la 8th y la 9th Avenues.



Y, fuera de Manhattan…

En Brooklyn hay otra librería imprescindible: Heights Books, en la zona de Brooklyn Heights, claro está, en el 120 de Smith St. Supongo que es un magnífico lugar para poner una librería, con la vida literaria que siempre ha tenido el barrio. Es una librería de primeras ediciones, libros raros, libros firmados... Y están especializados en arte, diseño, fotografía, filosofía e historia, pero también tienen libros de ciencia, religión, viajes y literatura.

En Staten Island hay otra librería que además está regentada por una comuna hippie que se llama Ganas. La librería es Book &Cafe. Tienen café de comercio justo y unas tartas realmente exquisitas por un par de dólares y medio. Está en 208 Bay Street, cerca de Victory Boulevard.

Si os habéis quedado con ganas, en este enlace hay un sinfín más…

NOTA DE LA AUTORA: Sin la información de Workinpana este texto no hubiera sido posible

© Texto y fotos de Olga Ayuso

lunes, 3 de enero de 2011

De compras en Nueva York

Dicen que Manhattan es el paraíso de las compras… y es verdad. Sobre todo ahora que el euro está muy por encima del dolar. Además, tenéis que buscar marcas americanas, que os ofrecen precios incomparables con los que tienen en España. También hay un dicho definitivo: si existe, está en Nueva York. Y es que no es una casualidad que los americanos sean los reyes de este universo consumista en el que vivimos. Para no perderos, os ofrecemos una pequeña guía sobre dónde ir en vuestras compras, aunque en realidad la lista es interminable. No aparecen librerías porque esperamos la colaboración de una nómada de lujo para ese apartado.

Fotografía, informática y electrónica. Dos clásicos, J&R y BH. Se recomienda buscar antes en sus web para comparar precios, que normalmente serán bastante inferiores a los españa. Tened en cuenta el tema de las garantías y de la corriente eléctrica, porque la garantía internacional tiene un coste adicional y a veces no merece la pena. BH está en la novena avenida, entre las calles 33 y 34, y JR está en el downtown, en Park Row, muy cerca de Fulton Streen y del Century 21. También es recomendable el Apple Center, con una entrada a través de un edificio de cristal situado en la quinta avenida, muy cerca de Central Park. Si hay ordenadores libres se puede consultar internet gratis.


Century 21. El gran outlet de Nueva York, donde es posible encontrar las mayores gangas de la ciudad en ropa de marca. Está situado junto a la Zona Cero. El problema, que se pone hasta arriba de gente y es muy caótico. La solución, llegar prontito. Abre a las 08.30, y a partir de las 10.00 es difícil estar allí. No olvidéis visitar la zapatería, ubicada en otra ‘cara’ del mismo edificio, y las secciones de ropa interior y pijamas para hombres y mujeres, con ofertas alucinantes

Woodbury Common Premium. La meca del consumismo a gran escala sólo apta para quienes estén dispuestos a sacrificar un día de NY. Un recinto con hasta 220 outlets de primeras marcas como Guess, Armani, Calvin Klein, Gap, Ralph Lauren… y muchas más que ni siquiera conozco. Las marcas americanas son las que presentan los precios más alucinantes. Como todo, tiene una parte mala. El viaje cuesta 40 dólares por persona y dura aproximadamente una hora de ida y otra de vuelta, y allí se gasta una jornada entera. Los autobuses se cogen en Port Authority, en el cruce de la calle 42 con la octava avenida, y los veteranos viajan allí con una maleta vacía para llenarla con las compras.


Macy’s. En el cruce de Broadway con la sexta avenida, a la altura de la calle 34. Es como el Corte Inglés de rebajas, y las marcas americanas son mucho más baratas. Un ejemplo. Camisas de Calvin Klein a 25 euros o colonias de DK a buen precio. De hecho, en muchos casos sus precios no tienen nada que envidiar al Woodbury Common, aunque lógicamente tiene mucha menos oferta. A cambio os ahorráis el viaje. Cuando lleguéis debéis ir directos al Visitors Center. Allí con sólo enseñar el DNI os darán una tarjetita con descuentos superiores al 10% en la mayoría de los productos (todos menos los cosméticos, creo).

Cosméticos. Kiehls, 154, Columbus avenue (cerca central park). Ejemplo. Contorno de ojos, España 44 euros, allí 36 dólares... bálsamo labial, 14,5 euros frente a 9,5 dolares… y así todo.


Joyas. Para cualquier amante del buen cine o del lujo extremo, Tiffany es visita obligada. Aunque sólo sea para contemplar el mismo escaparate que veía Audrey Hepburn en la primera escena de Desayuno con Diamantes (que en realidad en la versión original se llama Desayuno en Tiffany). Dentro también se pueden ver algunos diamantes realmente espectaculares.

Chinatown. Es un caos. Mejor no ir en fin de semana para evitar aflomeraciones. Bajad en el metro de Canal Street y al salir sólo veréis tiendas y tiendas y tiendas… aunque todas iguales. A primera vista las imitaciones son muy malas, pero si sóis capaces de convencer al vendedor de que queréis comprar bolsos mejores y más caros (pedidlos de las mejores marcas) os llevarán por puertas secretas y extraños pasillos a la parte trasera de la tienda, donde están las buenas imitaciones. Una vez allí, regatead hasta la muerte. Merece la pena aunque sólo sea por la experiencia.


Tiendas diferentes. Los americanos son expertos de hacer un espectáculo de cualquier cosa, y eso pasa también en las tiendas. Hay algunas tan curiosas que estar dentro es como visitar un museo. En la quinta avenida es el caso de la tienda de la NBA (a la altura de la calle 52), Toys’r’us (en Times Sqare), Disney Store (quina avenida coin la calle 34) y Fao Schwartz (quinta avenida con la calle 58). Esta última es la juguetería que aparece en la película Big, en la que Tom Hanks baila sobre un piano al que aún se le rinde homenaje. En Times Square también hay una tienda de tres plantas… de M&Ms, que también es muy curiosa y demuestra que los americanos son capaces de vender cualquier cosa.


martes, 16 de noviembre de 2010

Espíritu irlandés en el corazón de Manhattan

Una antigua cervecería irlandesa en el corazón de Manhattan, cerca de la Tercera Avenida. Un lugar que huele a tradición, donde se respira cerveza y donde aún se puede vivir un ambiente de otro tiempo. Un jueves cualquiera (es el día ideal para disfrutar de esta taberna y evitar las aglomeraciones y colas de viernes y sábados) uno entra en este local como si se introdujese en una máquina del tiempo que le llevase un siglo atrás. Un sitio donde si uno pide una cerveza le sirven dos (“dos para cada uno”, me insistía el camarero) por el módico precio de 4,5 dólares.

Si queréis tomar una copa no paséis por allí. Si buscáis glamour y lujo, absteneros. Si tenéis ganas de beberos una buena cerveza en un ambiente singular y único, éste es el lugar perfecto.

Evidentemente todo esto no es casual. Se trata de una de las tabernas más antiguas de Nueva York, ya que abrió sus puertas en 1854, todo un récord para una nación tan joven como la norteamericana. Por su vieja barra han desfilado personajes como John Lennon y Abraham Lincoln, y hasta 1970 no se permitió la entrada de mujeres en el local… y sólo se hizo por una sentencia de la Corte Suprema.

El fundador de la taberna fue John McSorley, un irlandés que llegó a Nueva York en 1851 en un barco procedente de Liverpool. Sólo tres años después abrió esta taberna con el nombre de “The Old House at Home”.

En 1882 una obra de teatro de Broadway ya hablaba de esta taberna y desde entonces ha aparecido en poemas, cuadros y hasta cómics. Durante un breve periodo de tiempo (entre 1905 y 1906) John McSorley probó a vender también todo tipo de licores… un experimento que duró poco. Borracheras demasiado repentinas y con mala salida.

En 1910 este héroe de los amantes de la cerveza fallecía en el piso de arriba de la taberna a los 83 años de edad y se hizo cargo de la misma su hijo Bill. Durante la prohibición de la venta de alcohol (1920-1933) el local no cerró y centró su negocio en la dispensación de “Near Beer”, es decir, cerveza sin alcohol… al menos en teoría.

Al terminar la prohibición muchos bares norteamericanos empezaron a admitir la presencia de mujeres, pero no McSorley, que seguía adelante con su filosofía: “Buena cerveza, cebollas crudas y no mujeres”. Curiosamente esta prohibición siguió vigente a pesar de que en 1939 pasó a ser propiedad de una mujer, Dorothy O’Connell, que se mantuvo fiel a la promesa que había hecho a su padre antes de que éste muriese. Así que ni siquiera podía entrar en su propio bar.

En 1970 finalmente la Corte Suprema y una orden municipal ordenaron que se abriesen las puertas a las mujeres, y así hasta hoy, cuando a pesar de todo sigue manteniendo un aire diferente al resto, como si de pronto el espíritu de la vieja Irlanda se abriera camino en el corazón de la Gran Manzana.

RECOMENDACIONES

-- Está en el número 15 de la calle siete, junto a la tercera avenida. Metro, Astor Place (línea 6)

--No acudir en viernes y sábado, porque se forman grandes colas en sus puertas

--En su interior no hay más música que la que cantan sus clientes

--Altamente recomendable

www.mcsorleysnewyork.com

sábado, 16 de octubre de 2010

La mejor carne de Nueva York... en Peter Luger



Dentro del avión que me llevaba a la Gran Manzana devoraba las páginas de ‘Historias de Nueva York’, el libro de Enric González. Una de las muchas anécdotas que cuenta atrajo mi atención. Explica González que “cuando la revista 'Time Out de NY' editó su primera guía de restaurantes, Peter Luger fue catalogado como el mejor steakhouse de la ciudad. Al año siguiente, lo mismo. Cinco guías después, Time Out dejó de conceder el premio anual en la categoría steakhouse y anunció que sólo la repondría cuando no ganara Peter Luger, o sea, no en un futuro previsible”. Y así hasta hoy.
El periodista Carlos Herrera, gran conocedor de Estados Unidos, lo dice también en su blog: “La mejor carne de la ciudad no está en Manhatthan, sino en Brooklyn, prácticamente al pie del puente que une los dos distritos: se llama Peter Luger, no acepta tarjetas de crédito y tiene un delicioso aire del Nueva York de los años cuarenta. Es importante que les pida que no restrieguen mantequilla en el plato caliente como siempre hacen, repugnante costumbre que no sé a qué lleva”.

Y allí que me fui, a probar la afamada comida de este restaurante de Brooklyn con aspecto de taberna, en el pintoresco barrio de Williamsburg… y su aspecto de taberna es lógico, más que nada porque en realidad es una taberna fundada en 1887 por el emigrante alemán Peter Luger.
No es barato, pero tampoco su precio es prohibitivo. Tiene una barra de madera donde esperar tranquilamente tomando una buena cerveza. La atención, simplemente correcta. Tiene una carta con varias opciones, recuerdo, aunque es absurdo. Allí hay que pedir un steak (ojo, se pronuncia ‘estéik’, no ‘estik’) y disfrutar del placer de sentir la mejor carne que he probado jamás.
Hay que ir con hambre, no se recomienda pedir entrantes, no es apto para vegetarianos, y, como avisa Carlos Herrera, no se aceptan tarjetas de crédito… aunque tiene un cajero muy cerca para casos de emergencia.
DATOS PRÁCTICOS:
--Dirección. 178 Broadway. Brooklyn, N.Y. (718) 387-740
-- Teléfono para reservas
-- Hay otro en Great Neck, pero se recomienda acudir al de Brooklyn