lunes, 28 de marzo de 2011

Las librerías de Nueva York

Un texto de Olga Ayuso

En Nueva York hay poesía. Y mucha, mucha literatura. Allí vivieron tantísimos escritores que nombrarlos a todos sería imposible. Y todos, desde el siglo XIX, han pasado por allí. Hay personas que leen en cualquier parte, recitales a todas horas, revistas literarias y una vida cultural que envidian otras urbes del mundo y con motivo. En esta selección no se han incluido las tiendas de cómics. Porque ésas, a pesar de que no estamos en Angulema, merecen un post aparte…

Strand se parece a una biblioteca. Strand es la librería más grande de Nueva York, en la 12 con Broadway. Yo la llamo “la Strand”. Tiene libros nuevos, usados, raros, firmados por sus autores, primeras ediciones y un sinfín de empleados que toman café mientras hojean un libro.


Entrar allí es abrumarse. No sólo hay libros, por supuesto: también camisetas y bolsas de la librería, tazas de Alicia en el País de las Maravillas y marcapáginas con frases célebres, amén de algún peluche que representa, por ejemplo, a Edgar Allan Poe. Pero, sobre todo, lo que hay son infinitos pasillos llenos de todo lo que uno pueda imaginar. Con sus correspondientes secciones: arte, fotografía, clásicos, cómic, historia, facsímiles y muchos libros sin precio, en la tercera planta, que es la reservada a primeras ediciones y rarezas. Rarezas tan raras como un tratado de hace siglos sobre las flores de Nueva Guinea.


Detrás de la Strand, está Used Alabaster Bookshop, en 122 4th Avenue, entre las calles 12 y 13. También de libros usados.

Cerca de allí está Washington Square… y la oportunidad de visitar otra librería de segunda mano, Mercer St Books, en 206 Mercer Street, entre Bleecker y Houston. Es pequeñita.


Si vais al East Village, cosa que yo recomiendo porque me parece uno de los barrios más activos de Nueva York (es imprescindible pasar un rato en el Tompkins Square Park), hay que ir a St. Mark’s Books. Tiene cierto aire intelectual y te dan los libros en bolsas negras: casi como si uno comprara porno. Los dependientes son muy amables y tienen una buena sección de ensayos políticos y de libros contraculturales. Está en 31 Third Avenue, entre las calles 8 y 9. No os olvidéis tampoco de recorrer la 8th Street.

Aunque yo no la visité, me contó un amigo mío que quizá la librería más añeja que sobrevive en Nueva York sea Argosy Books, de referencia para quienes amen los libros antiguos y de ocasión. Está en 116 East 59th Street, entre Park Avenue y Lexington, a un paso de Central Park.


En Nueva York, además y por supuesto, hay librerías temáticas. Por ejemplo, Partners & Crime, que está en el 44 de Greenwich Avenue, el barrio más literario de Nueva York, en la esquina con Charles Street. Solo tiene libros de suspense, detectives y misterio y sus dependientes dicen que han leído cada libro que recomiendan. Como los buenos libreros.

Entre las librerías temáticas, destacamos también, si sois cocinitas, Kitchen Art & Letters, en 1453 Lexington Avenue, entre 93rd Street y 94th Street. Es perfecta para encontrar recetas pasteleras estadounidenses. Entre las que se incluyen, por supuesto, los pasteles de ruibarbo, los de calabaza y la famosísima tarta de queso neoyorquina.

Otra de las librerías que tiene encanto es Bonnie Slotnick Cookbooks. Sí, también se dedica a libros de cocina… ¡pero los antiguos son su especialidad!

Si alguno de vosotros ha estado en París, suponemos que no se ha ido sin visitar Shakespeare & Company. Pues bien, también hay varias librerías que se llaman igual en Nueva York: Shakespare & Co. Una de las más céntricas está en 716 Broadway con Washington Place. Yo no las visité (habrá que ir otra vez), como tampoco visité Unoppressive non-imperialist bargain books que, por lo visto, tiene una buena selección de libros políticos y de ensayos. Está en el 34 de Carmine Street, entre Bleecker y la 6th Avenida, que aquí se llama Avenue of the Americas.

En el SoHo, una de las librerías más encantadoras es, sin duda, McNally Jackson Books, con espacio para tomarse un café… ¡uno de los cafés bebibles de Nueva York! También se puede picar. Otra librería con dependientes preparadísimos y amables. Está en el 52 de Prince Street, entre Lafayette y Mulberry. Allí también está Housing Works Bookstore Cafe, en 126 Crosby Street con Jersey St. Fue otra de las visitas que no hice: puede que su café sea bueno, también, porque es comercio justo... pero, con lo que saca de él y de los libros que vende, se ayuda a la gente con sida y a niños y también a personas sin hogar.



Y en el 1313 de Madison Avenue con la 93 está The Corner Bookstore. Es toda una institución en el Upper East Side. Como institución para los amantes del teatro es Drama Bookshop en el 250 West 40th Street New York, entre la 8th y la 9th Avenues.



Y, fuera de Manhattan…

En Brooklyn hay otra librería imprescindible: Heights Books, en la zona de Brooklyn Heights, claro está, en el 120 de Smith St. Supongo que es un magnífico lugar para poner una librería, con la vida literaria que siempre ha tenido el barrio. Es una librería de primeras ediciones, libros raros, libros firmados... Y están especializados en arte, diseño, fotografía, filosofía e historia, pero también tienen libros de ciencia, religión, viajes y literatura.

En Staten Island hay otra librería que además está regentada por una comuna hippie que se llama Ganas. La librería es Book &Cafe. Tienen café de comercio justo y unas tartas realmente exquisitas por un par de dólares y medio. Está en 208 Bay Street, cerca de Victory Boulevard.

Si os habéis quedado con ganas, en este enlace hay un sinfín más…

NOTA DE LA AUTORA: Sin la información de Workinpana este texto no hubiera sido posible

© Texto y fotos de Olga Ayuso

viernes, 4 de febrero de 2011

La Vuelta al Mundo del Tío Matt (Ignacio Izquierdo)


Querido Tío Matt,

Espero que todo te vaya bien en tu viaje por el Mundo Exterior, por lo que cuentan la postales así es. Hemos recibido y leído tus misivas con atención y muchísima curiosidad. Tiene que ser alucinante visitar los lugares que tú has visitado, vivir lo que tú has vivido y escuchar las historias que te han contado. No sabes cómo nos hemos emocionado con tus crónicas. No nos hemos perdido ni una. Yo, salía todas las semanas a buscar las cartas, con miedo de que Sprocket me fuera a comer, para que lo voy a negar, pero con la emoción y la intriga de ver qué nuevo relato y qué imágenes nos dejaba tu espíritu de explorador. Después nos reuníamos todos y las devorábamos.

También hemos comprobado que le has sacado gran partido a la máquina atrapa-luz que te fabricaron los curris. Menos mal que no nos la comimos porque no hubiéramos visto esas maravillosas imágenes del Mundo Exterior que no parece tan peligroso, distinto o intolerante como creíamos.

Me acuerdo cuando leímos en voz alta la postal que nos enviaste desde Pokhara (Nepal), a Rossy se le saltaron las lágrimas con la historia de la niña que vio su cara reflejada en ese aparato que sirve para captar la luz; y en la que nos relatabas los extraños destellos que se podían ver en el cielo de la Isla de Pascua, junto a estilizadas piedras con forma de cabeza, Bombo tuvo abierta la boca todo el rato. Mentiría si te digo que también a veces nos hemos preocupado. Dudo y Muzzy estaban dispuestos a salir en tu búsqueda cuando te robaron el aparato atrapa-luz en Las Vegas. La intención era buena pero sabes que nos asusta el Mundo Exterior. Ya nos conoces. Y el día del accidente....menos mal que tu buena estrella te acompaña durante el viaje.

Aunque tenemos muchas ganas de verte, no nos importa que tardes en regresar siempre que nos cuentes como hasta ahora, las cosas que vas descubriendo por el camino. Sabes que yo también me considero un explorador, pero no sé si alguna vez tendré agallas para aventurarme al Mundo Exterior. Al leer en tu última carta que te has encontrado "mas gente buena que mala" parece que me animo un poco más.

Después de multitud de postales tío Matt creo que he llegado a una conclusión: el Mundo Exterior es muy parecido al de Fraggel Rock, algunas criaturas valoran más la libertad que otras.

Cuídate y no dejes de contarnos todos tus descubrimientos.

Te quiere, tu Sobrino Gobo.

PD: Por cierto tío Matt, en Fraggel Rock tenemos un novedoso sistema de comunicación que nos permite leer tus postales en cualquier momento y sin tener que hacer copias. Se llama web y lo ha tejido una araña amiga de los curris que estudió en el Mundo Exterior. En ella hemos recopilado tus relatos y andanzas para que todos los Fraggel que viven en el interior de la roca puedan compartirlas y aprender de ellas. Le hemos puesto un seudónimo, Ignacio Izquierdo, crónicas de una cámara, para que tú puedas seguir investigando y explorando tranquilamente, sin que nadie sepa de verdad quién es el Tío Matt.


¿Qué viajero no ha pensado alguna vez dar la vuelta al mundo? Lo que nos diferencia de gente como tú es apenas una chispa, un resorte, algo que hace que unos se lancen al precipicio y que la mayoría nos quedemos mirando….

En tu caso, ¿cómo decides que vas a dar la vuelta al mundo y qué fue lo que te empujo a hacerlo finalmente?
Pues en mi caso la chispa fue la crisis que me paró el proyecto en el que estaba trabajando y fue la excusa perfecta en el momento perfecto que me dio el empujón que necesitaba para hacer el viaje. Aunque dicho así parece muy fácil, lo cierto es que la decisión me costó un par de meses.

¿Cómo se organiza una vuelta al mundo? Si es que se puede más allá de un principio y un final.
Pues lo primero es saber donde quieres ir y que quieres ver y a partir de ahí organizarlo. Así que o bien tienes una idea en la cabeza y un sueño que cumplir o toca verse rodeado de mapas y guías por todas partes. Después empezar a mirar la manera de transporte. Se puede mirar un billete de Vuelta al Mundo que es una gran manera de tenerlo todo controlado, organizado, con la vuelta a casa asegurada y con un precio bastante asequible.

A partir de los destinos mirar ropa que puede hacer falta, hablar con vacunación para ver que vacunas necesitas, hacerte con un seguro, revisar que el pasaporte esté en orden y ¡listo!

Una pregunta de organización: imagino que la mayoría de los vuelos los irías cogiendo días antes, pero se supone que se incrementa bastante el precio ¿no? ¿Qué hacías para conseguir la mejor oferta?
La mayoría de los vuelos los tenía en el ticket de vuelta al mundo. El resto más locales en Asia por ejemplo, los podía comprar con AirAsia que tienen precios bastante reducidos y otros como en Indonesia tenías tarifa fija.

¿Qué se mete en una maleta para dar la vuelta al mundo?
Pues depende de donde vayas. Yo llevaba un poco de todo: desde ropa de abrigo hasta bañador y chanclas. Llevaba camisetas y calzoncillos para una semana, más me parecía excesivo y menos podía ser un aburrimiento a la hora de lavar la ropa. Hay que intentar reducir al máximo para que el peso no sea un gran problema (en mi caso esta afirmación no tuvo nada de éxito). También llevaba un botiquín por tener algo de medicinas de rápido acceso.

¿Llevabas algunas guías de viaje, revistas o algo así?
Si, siempre llevaba una guía de viaje del país. Te ayuda mucho a la hora de buscar alojamiento y tener al menos un mapita de la ciudad por donde pares.


Tenemos ya todo preparado, medianamente organizado, la maleta hecha….cerramos el gas, cerramos la puerta de casa y….. ¿qué se siente?
Pues muchos nervios, mucho cosquilleo en el estómago, mucha emoción. No sabes qué va a pasar. Qué te vas a encontrar. Es genial.

¿Cuántos países has visitado durante todo este tiempo?
 19 países: Rusia, Mongolia, China (Tíbet), Nepal, Myanmar, Vietnam, Camboya, Laos, Tailandia, Malasia, Singapur, Brunei, Indonesia, Australia (sólo Sídney), Nueva Zelanda, Polinesia Francesa, Chile (sólo la Isla de Pascua), EEUU y México.


¿Qué estancia media has hecho en cada uno? Y en función de qué la decidiste: presupuesto, alojamiento, atractivo de la zona…
Comencé viajando a ritmo turístico con un par de semanas por país y poco a poco fue relajandome y alargando las estancias en cada lugar. Así que en zonas como Indonesia ya estuve un mes y medio y en otras como México casi tres meses. Efectivamente el dinero que te puedas gastar en cada sitio influye mucho. En Asia te puedes quedar casi todo lo que quieras, en EEUU tienes que espabilar y aprovechar los días al máximo porque si no, se avecina la ruina.

Aunque es un clásico nos tienes que contar en qué país o zona  te has sentido más a gusto….
Clássic!! Bueno, vamos con las respuestas clásicas (y oficiales hasta el momento). A gusto, en todo Asia, me quedo con Myanmar.

….en que país o zona te has vuelto loco haciendo fotos…..
Casi todos!! jajaja!! Angkor en Camboya, Bagán en Myanmar, el Cañón del colorado en EEUU, Milford Sound en NZ...

….a qué país o zona no volverías nunca más…..
A menos que sea a gastos pagados, a la Polinesia Francesa. Bonita, pero no única y con unos precios excesivos e injustificables.


…y a qué país o zona te irías a vivir.
Pues depende de para qué. Me iría a vivir a Asia para poder pasarme el día buceando, pero si no, me encantaría quedarme en San Francisco. :)

Aunque es un tema espinoso dependiendo con quién hables nos gustaría preguntarte más o menos que presupuesto tenías para el viaje. Es decir, se piensa que los viajeros son gente que tiene mucho dinero y que se pueden permitir estar un año sin trabajar y viajando por el mundo. En tu caso, como organizaste el tema monetario.
Con un presupuesto de 30 dólares al día puedes vivir en muchos de los sitios (en Asia además es un presupuesto algo alto). Cuesta más dinero vivir en España que pasarlo de viaje en Asia o México, por ejemplo. Mi presupuesto rondaba los 1000 euros al mes. Si haces cuenta de mi presupuesto para un año hay gente que se compra un coche por mas dinero. Es cuestión de prioridades y de decisiones. Tenemos la idea que viajar igual a vacaciones en las que vamos a todo lujo y nos gastamos 2000 euros en dos semanas. Cuando vas con la mochila 2000 euros te pueden dar para tres meses o más (según tu habilidad). Esto no implica pasar penurias, ni hambre, si no ir buscando cosas baratas, que las hay. 


La pregunta típica es cómo comienza la historia de dar la vuelta al mundo, pero ¿cómo se termina? Una vez que se rompe el tiempo estimado para el viaje, ¿cuándo salta el resorte que te hace poner fin al viaje?
¡Cuando se acaba el dinero! jajaja! Y también cuando consideras que ya has hecho lo que tenías en mente y que aunque sea por unas semanas te apetece volver a ver los tuyos. Además, hay que dejarse cosas para los próximos viajes. ;-)

El blog fue antes o durante el viaje. Es decir, ¿ya llevabas planificado que ibas a contar todas las etapas en tu blog o fue algo que surgió durante el viaje?
El blog lleva funcionando 4 años y muchos meses ya. Comenzó cuando me fui a vivir a Londres, después con mi cambio de lugar de trabajo a Japón y por último con este viaje. No sabía muy bien como iba a poder hacer el viaje on the road, y de hecho los primeros posts estaban buscando el estilo. Al final quedó más o menos aparente y pude cumplir y terminarlo.

¿Qué ha supuesto el que hayas contado las etapas de tu viaje?
Pues tener gente al otro lado que puede verlo contigo. Compartir la experiencia para quién no puede hacerlo y para motivar a los que estaban dudando. Ha sido genial tener a mucha gente al otro lado para lo bueno y para lo malo.

¿Te ha sorprendido la reacción de los lectores o es algo que más o menos esperas?
¡Mucho más de lo que esperaba! Hubo mucho interés en el viaje y mucha gente ha participado en los comentarios, con mails, en el facebook, twitter. Me he divertido mucho y creo que desde el otro lado también.

¿Ha habido algún momento durante el viaje en el que dijeras eso de “¡qué coño hago yo aquí!”?
Pues unos cuantos, especialmente cuando me despertaba por las mañanas y no sabía donde estaba y tenía que empezar a encadenar acontecimientos para darme cuenta de si estaba en tal o cual país. En Asia me pasó muchísimo. Luego te encuentras cosas que no van contigo y no te puedes creer que lo estes viendo, como cuando asistí a peleas de toros en Indonesia al ladito de donde despedazaban búfalos en directo...

Y el Santo Grial, ¿existe?
Existe, pero con lo que me costó encontrarlo ¿no esperarás que vaya a decir donde está así a voz de pronto, no? 


A tu juicio ¿qué convierte al turista en viajero y viceversa?
No tengo muy clara la definición de ambas. Hay una tendencia a menospreciar al turista en detrimento del viajero, como el que sólo va y hace cosas “turísticas”. No hay un límite claro y cualquier manera de viajar y ver cosas nuevas está bien. Que levanten la mano todos los autodenominados viajeros que no se hayan metido en un tour (de lo que sea) en ningún momento. Yo desde luego no.

¿Realmente las redes sociales acercan al que está lejos? ¿Han influido en tu viaje o simplemente como herramienta?
Si, claro que acercan, tienes la posibilidad de compartir información, de preguntar, compartir experiencias. Preguntaba mucho por el twitter en referencia a los países que iba a visitar, consejos, que hacer, que no hacer. En México además pude conocer a unos cuantos de los lectores y alguno incluso ¡se atrevió a acogerme en casa!

Una vez en casa, ¿qué lecciones has sacado del viaje? ¿qué te ha aportado?
Viajar en general, no te cambia de arriba a abajo, pero si te da nuevas visiones del mundo y la capacidad de aceptar que las cosas se pueden hacer de muchas maneras y todas son buenas. Lo más importante es que tienes que desarrollar la capacidad de tomar decisiones, cada día, en cada momento y en ese proceso de aprendizaje se mete mucho muchísimo la pata. Al final uno vuelve con mucha paciencia y con muchos recuerdos. Lo que no estoy tan seguro es de que valga para saber que quieres hacer con tu vida, como muchos suponen...

Cuéntanos algún proyecto viajero que tengas en mente a corto plazo…
De momento no hay muchos planes, estoy centrado en intentar recopilar lo acontecido en el blog y ver si se puede sacar un libro con los mejores momentos y fotos.

martes, 25 de enero de 2011

Lisboa, ciudad de la luz (y II), comidas y otros detalles

Que Lisboa es demasiado destino para un solo blog es algo evidente. Pero desde Nómadas de Hoy seguiremos haciendo un esfuerzo para acercaros los más posible la magia de esta ciudad ineludible, de este destino inexorable al que todo viajero debe llegar algún día. En este segundo (y de momento último) post os presentamos una suerte de ‘totum revolotum’ con lugares para comer, tomar un café y un pastel, o simplemente beber una cerveza (recuerda: en Portugal un cubata no es igual que en España).

Es una ciudad animada, con muchos lugares donde pasar un buen rato, con buen pescado (sobre todo bacalao, es su especialidad) y marisco y postres deliciosos. Por eso nunca nos cansaremos de recomendarla. Pero no vayáis a lo fácil, no elijáis para comer los numerosos restaurantes de la gran avenida peatonal que sale de la Plaza del Comercio, la rua Augusta, porque salvo honrosas excepciones no merece la pena.

A Brasileira. Antiguo café lisboeta que a principios del siglo XX se convirtió en el lugar en el que los intelectuales y escritores celebraban intensos coloquios frente a una taza de intenso café. Su cliente más famoso es el gran poeta Fernando Pessoa, y una estatua del personaje junto a una silla vacía recuerda esa época singular. Café delicioso y ricos pasteles de Belém.

Antiga Confeitaria de Belém. Pero claro, si queréis probar los mejores pasteles de Belém (de verdad, no dejéis pasar la oportunidad) de Lisboa –y seguramente del mundo- hay que acudir a la Antiga Confeitaria de Belém (Rua de Belém, nº 84 a 92), donde también son recomendables los pasteles de nata. Esta muy cerca del Monasterio de los Jerónimos, así que lo ideal es aprovechar la visita a la zona y aprovisionarse incluso con un paquete para el viaje de vuelta.

Marisquería Ramiro. No os vamos a engañar. Los sitios para comer marisco en Lisboa son interminables… pero el mejor lugar es Ramiro (Avenida Almirante Reis, nº1). Una cervecería –es un concepto diferente al que tenemos en España- con más de medio siglo de historia que ofrece marisco a un precio con el que es casi imposible competir.

Cervecería A Trindade. Entre el barrio de Chiado y el Barrio Alto encontramos este otro local tradicional (Rua Nova da Trindade, 20), en este caso creado en 1924. Local muy amplio, comida sencilla, a buen precio y con posibilidad para tomar unas raciones en su gran barra. Habitualmente lleno de españoles, es una buena opción, sobre todo fuera de los fines de semana.

Chapitô. Muy diferente a todos los anteriores es el Chapitô (Rua da Costa do Castelo, 1-7), un restaurante/bar/café donde se organizan actividades culturales. Carta amplia y estupenda y una terraza que ofrece excelentes vistas sobre el río Tajo. Especialmente recomendable para para el que visita Lisboa por primera vez, es mejor reservar (Teléfono:+ 35 1218855550).

Barrio Alto. Sin duda, la mejor zona de Lisboa para tomarse algo por la noche. Son calles llenas de bares en los que se puede tomar algo, dentro o fuera de los locales. Es la zona más animada de la capital portuguesa, y también allí se pueden encontrar innumerables sitios donde cenar.

Las docas. Son los antiguos muelles de Lisboa, reconvertidos en lugares de ocio, y además están de moda en los últimos años. Permiten comer -y sobre todo cenar- junto al río. Las hay a lo largo de toda la orilla del Tajo. Las más conocidas son las de Santo Amaro, bajo el puente 25 de abril, donde hay varios restaurantes (el más conocido es el Espalha Brasas), pubs e incluso una discoteca; y la de Jardim do Tabaco.

Pavilhão Chinês. Aún no es demasiado conocido entre los turistas, pero es un lugar singular y moderno, con una decoración recargada y original que se corresponde con la antigua mercería que había antes. Situado en la Rua D. Pedro V, 89-91. Gran carta de cócteles y combinados y local muy profesional. También aconsejable para tomar algo a media tarde.


Tasquinha da Ginja d'Alfama. Y para terminar una sorpresa y un regalo: La Tasquinha da Ginja d'Alfama, un pequeño (minúsculo) bar/restaurante situado en la zona de Alfama (Rua de São Pedro, 12), entre multitud de restaurantes de fado, donde te sentirás como en casa y podrás probar aperitivos y raciones portuguesas. Cocina casera y ambiente más casero aún. Como anécdota os contaré que un día pedimos un zumo de naranja y la dueña fue en un momento a su casa a por ellas. Maravilloso.

Otras visitas en los alrededores de Lisboa. Cerca de la capital portuguesa los atractivos son innumerables. Desde los encantos monumentales de Sintra y su castillo, a la nobleza de Cascais y el Casino de Estoril, o las playas de Boca do Infierno, Sesimbra, Guincho y Meco.

FOTOS

1. Atardecer en el Tajo desde la Plaza del Comercio

2. Plaza del Comercio

3. Una de las largas calles del Barrio Alto

4. Peculiar cartel anunciador de una librería en un callejón del Chiado

5. Vendedora de flores en una céntrica plaza lisboeta

Más (y mejores) fotos, en el blog hermano Viajes, Rock y Fotos



Direcciones y teléfonos de interés

A Brasileira. Rua Garret, 120

Antiga Confeitaria de Belém. Rua de Belém, nº 84 a 92

Cervecería Ramiro. Avenida Almirante Reis, nº1. Teléfono. +351218861647

Cervecería A Trindade. Rua Nova da Trindade, 20

Chapitó. Rua da Costa do Castelo, 1-7. Teléfono:+ 35 1218855550)

Pavilhao Chinés. Rua D. Pedro V, 89-91

Tasquinha da Ginja d'Alfama. Rua de São Pedro, 12

Parreirinha de Alfama. Beco do Espírito Santo, 13. +35 1218868209

Museo del Fado. Largo do Chafariz de Dentro, 1

Museo del Azulejo. Rua da Madre de Deus, 4

Elevador de Santa Justa. Calle de Santa Justa

lunes, 24 de enero de 2011

Lisboa, ciudad de la luz (I)

Érase una vez una ciudad entre siete colinas. Una ciudad renacida de sus cenizas tras un terrible incendio. Una capital europea que conserva el sabor añejo sin renunciar a la modernidad, que conserva sus fachadas de azulejos pasadas de moda, que acoge sin preguntar, que se ofrece al visitante sin dudarlo un instante. Es Lisboa, la ciudad de los sueños, donde la magia aparece tras cualquier rincón, donde el estuario del Tajo llena las mañanas de una luz diferente. Donde los atardeceres son más luminosos y mágicos. Sí, amigos. Lisboa es una ciudad singular, sin duda uno de mis destinos favoritos, un lugar para visitar, para vivir… para soñar.

El viaje
Una vez que hemos decidido visitar la capital de Portugal hay que decidir dos cosas: Cómo, cuándo y cuánto. Cómo vamos a viajar, en qué fechas y cuántos días lo haremos. Sobre las fechas, desaconsejo hacerlo en Semana Santa y puentes festivos en España, porque la afluencia de turistas es realmente exagerada, convirtiendo Lisboa en una suerte de Little Spain.

En cuanto al cómo, depende del origen. Si vives en Madrid, Barcelona y otras ciudades alejadas del oeste, sin duda el avión es la gran apuesta. Se pueden conseguir vuelos desde Madrid por entre 30 y 50 euros ida y vuelta (Iberia, Easy Jet y Air Europa) y desde Barcelona por 47 euros (Easy Jet y Vueling). De todas formas, para elegir la mejor opción en una fecha determinada os recomiendo utilizar la web Skyscanner. Para los que decidan ir por carretera, hay algo más de 6 horas de viaje desde Madrid, y la autovía es de pago poco después de entrar en Portugal (cuesta unos 30 euros ida y vuelta).

Ahora hablemos de los días que hacen falta para conocer este destino. Si es vuestro primer viaje y sólo vais a visitar Lisboa, necesitaríais al menos cuatro días (tres noches de estancia) para patear bien la ciudad, aunque con esfuerzo se puede hacer una buena visita en tres días. Si queréis aprovechar para conocer otros lugares del entorno, sería importante añadir más días al viaje (sí, sabemos lo difícil y caro que resulta, pero es sólo un consejo).

Por lo que se refiere al hotel, es importante tener en cuenta varias cosas a la hora de elegirlo. En principio lo ideal es elegir un hotel en el centro, cerca del Barrio Alto, Chiado o de la zona de Rossio y Restauradores. Pero si vais en coche, sabed que en el centro de Lisboa es prácticamente imposible aparcar y la zona azul predomina, y dejar el coche en un aparcamiento es bastante caro, así que aseguraos de que el hotel tiene aparcamiento. No me atrevo a recomendaros hotel, pero sí os comento que yo me he quedado varias veces en el Hotel Borges, que no es muy allá pero está limpio y en un lugar realmente privilegiado.

Moverse por la ciudad
Lisboa es una ciudad para andar, andar y andar… para subir sus innumerables cuestas y para respirar su ambiente singular. Además, tiene una modesta aunque eficiente y moderna red de metro y los tradicionales tranvías.

También debéis calcular si os compensa comprar la Lisboa Card, lo que dependerá de las visitas que tengáis previsto hacer. Cuesta 17 euros para 1 día, 28,5 para dos y 35 euros para tres días. Conlleva descuentos en monumentos y acceso ilimitado a la red de transporte público. Para que hagáis cuentas, en dos días tendríais que visitar seis monumentos de pago para que os fuese rentable. Se compra en las oficinas de turismo o en el aeropuerto.

Las visitas y cosas que hacer
Durante vuestra estancia en Lisboa podéis hacer innumerables visitas, así que haremos un repaso de las más originales y, por supuesto, de las imprescindibles, dejando a un lado los museos, que dependen más de las inquietudes personales del viajero. Eso sí, los más singulares de la ciudad son el Museo del Fado (en Largo do Chafariz de Dentro,1, abre de miércoles a domingo, de 10 de la mañana a 6 de la tarde) y el Museo del Azulejo (Rua da Madre de Deus, 4, abre de martes a domingo).



Castillo de San Jorge. Situado en la colina de San Jorge, ofrece unas maravillosas vistas de la ciudad y permite comprobar cómo se modificó el urbanismo de la ciudad tras el incendio de 1988. Se recomienda subir en el mítico tranvía 28, que se puede coger en Rua da Conceiçao, junto a la Plaza del Comercio.

Elevador de Santa Justa. En pleno centro de Lisboa encontraréis una de las atracciones más típicas de la ciudad. Es un ascensor que une a través de una subida de 45 metros la Baixa Pombalina y el Chiado, con clara inspiración en la obra de Gustave Eiffel. Ofrece buenas vistas del centro de la capital portuguesa.

Oceanario de Lisboa. Algo más alejado está el Parque de las Naciones, el recinto que ocupó la Exposición Universal de 1998. A diferencie a de lo que ocurrió en Sevilla, la zona ha sido totalmente reconvertida y utilizada, con viviendas, centros comerciales y atracciones turísticas. Entre todas ellas destaca en mi opinión el Oceanario, el segundo más grande de Europa.

Barrio de Belém. También alejado del centro, es de visita obligada. Es el lugar en el que estaba el viejo puerto lisboeta, punto de partida y de llegada de los navegantes portugueses, como recuerda el bonito monumento a los descubridores. También allí está uno de los monumentos más reconocibles, la Torre de Belém. Y el Palacio de los Jerónimos, en el que hay que entrar para disfrutar de un claustro maravilloso.


Fados. Esta maravillosa música es un estilo propio de Portugal, y una de las atracciones más ofertadas es una cena con música en directo. Hay que estar atento para no acabar en un local casi artificial diseñado para turistas y con precios prohibitivos. Yo recomiendo sin dudarlo la Parreirinha d'Alfama, un lugar tradicional regentado por una antigua fadista en el que es necesaria reserva previa y donde se pueden cenar unos exquisitos arroces a precio asequible. También me han recomendado el Restaurante Sr. Fado, así que lo dejo a vuestra elección.

Plazas del centro. El centro de Portugal está repleto de plazas maravillosas que merecen un paseo. Desde la famosa Plaza del Comercio (no os perdáis el atardecer desde la orilla del Tajo) a la Plaza de Rossio, la Plaza de Restauradores, y la más alejada a la Plaza del Marqués de Pombal… Normalmente cualquier ruta la iniciaréis desde la Plaza del Comercio, en un camino por la Rua Augusta… en el que os ofrecerán droga sin parar, normalmente marihuana. En realidad ni siquiera es droga lo que os venden, es una estafa, pero es ya algo típico de la ciudad.

Los miradores. Lisboa es una ciudad que se disfruta desde arriba, por lo que son habituales los miradores. Los más habituales son el de Santa Luzia, en Alfama, y el de San Pedro Alcántara, aunque hay muchos más.

Parque Eduardo VII y sus jardines botánicos, llamados estufas. Un gran parque donde relajarse, dar un paseo y obtener una visión diferente de Lisboa.


Cristo Rey. En la otra orilla del Tajo está el monumento del Cristo Rey, inspirado por la estatua del Cristo Redentor de Río de Janeiro. Lo mejor si vais en coche es visitarlo antes de entrar en Lisboa, por el puente 25 de abril. Está bien indicado y es un buen lugar para hacer fotos del puente 25 de abril y la ciudad.

(Continuará…)


FOTOS (De arriba a abajo):

--Pasaje en la zona de Chiado

--Parque de Eduardo VII

--Una de las plazas del centro de Lisboa (sí, es verdad, no recuerdo cuál)

--Vistas desde el parque situado tras el monumento de Cristo Rey

--Más imágenes en el blog hermano Viajes, rock y fotos


Algunos enlaces importantes

  • www.atl-turismolisboa.pt. Web del Turismo de Lisboa con información en castellano sobre los barrios, monumentos, museos, miradores, parques y eventos.
  • www.portugalinsite.pt. La página tiene links sobre alojamientos, transportes, rutas, agencias de viaje y de turismo activo, patrimonio y naturaleza del país.
  • www.lisboacultural.com. Toda la oferta cultural de la ciudad: festivales, exposiciones, cines y teatros. Tiene enlaces con rutas, equipamientos y patrimonio.
  • www.hotelguide.pt. Web para consultar la oferta de alojamiento en Lisboa.

lunes, 3 de enero de 2011

De compras en Nueva York

Dicen que Manhattan es el paraíso de las compras… y es verdad. Sobre todo ahora que el euro está muy por encima del dolar. Además, tenéis que buscar marcas americanas, que os ofrecen precios incomparables con los que tienen en España. También hay un dicho definitivo: si existe, está en Nueva York. Y es que no es una casualidad que los americanos sean los reyes de este universo consumista en el que vivimos. Para no perderos, os ofrecemos una pequeña guía sobre dónde ir en vuestras compras, aunque en realidad la lista es interminable. No aparecen librerías porque esperamos la colaboración de una nómada de lujo para ese apartado.

Fotografía, informática y electrónica. Dos clásicos, J&R y BH. Se recomienda buscar antes en sus web para comparar precios, que normalmente serán bastante inferiores a los españa. Tened en cuenta el tema de las garantías y de la corriente eléctrica, porque la garantía internacional tiene un coste adicional y a veces no merece la pena. BH está en la novena avenida, entre las calles 33 y 34, y JR está en el downtown, en Park Row, muy cerca de Fulton Streen y del Century 21. También es recomendable el Apple Center, con una entrada a través de un edificio de cristal situado en la quinta avenida, muy cerca de Central Park. Si hay ordenadores libres se puede consultar internet gratis.


Century 21. El gran outlet de Nueva York, donde es posible encontrar las mayores gangas de la ciudad en ropa de marca. Está situado junto a la Zona Cero. El problema, que se pone hasta arriba de gente y es muy caótico. La solución, llegar prontito. Abre a las 08.30, y a partir de las 10.00 es difícil estar allí. No olvidéis visitar la zapatería, ubicada en otra ‘cara’ del mismo edificio, y las secciones de ropa interior y pijamas para hombres y mujeres, con ofertas alucinantes

Woodbury Common Premium. La meca del consumismo a gran escala sólo apta para quienes estén dispuestos a sacrificar un día de NY. Un recinto con hasta 220 outlets de primeras marcas como Guess, Armani, Calvin Klein, Gap, Ralph Lauren… y muchas más que ni siquiera conozco. Las marcas americanas son las que presentan los precios más alucinantes. Como todo, tiene una parte mala. El viaje cuesta 40 dólares por persona y dura aproximadamente una hora de ida y otra de vuelta, y allí se gasta una jornada entera. Los autobuses se cogen en Port Authority, en el cruce de la calle 42 con la octava avenida, y los veteranos viajan allí con una maleta vacía para llenarla con las compras.


Macy’s. En el cruce de Broadway con la sexta avenida, a la altura de la calle 34. Es como el Corte Inglés de rebajas, y las marcas americanas son mucho más baratas. Un ejemplo. Camisas de Calvin Klein a 25 euros o colonias de DK a buen precio. De hecho, en muchos casos sus precios no tienen nada que envidiar al Woodbury Common, aunque lógicamente tiene mucha menos oferta. A cambio os ahorráis el viaje. Cuando lleguéis debéis ir directos al Visitors Center. Allí con sólo enseñar el DNI os darán una tarjetita con descuentos superiores al 10% en la mayoría de los productos (todos menos los cosméticos, creo).

Cosméticos. Kiehls, 154, Columbus avenue (cerca central park). Ejemplo. Contorno de ojos, España 44 euros, allí 36 dólares... bálsamo labial, 14,5 euros frente a 9,5 dolares… y así todo.


Joyas. Para cualquier amante del buen cine o del lujo extremo, Tiffany es visita obligada. Aunque sólo sea para contemplar el mismo escaparate que veía Audrey Hepburn en la primera escena de Desayuno con Diamantes (que en realidad en la versión original se llama Desayuno en Tiffany). Dentro también se pueden ver algunos diamantes realmente espectaculares.

Chinatown. Es un caos. Mejor no ir en fin de semana para evitar aflomeraciones. Bajad en el metro de Canal Street y al salir sólo veréis tiendas y tiendas y tiendas… aunque todas iguales. A primera vista las imitaciones son muy malas, pero si sóis capaces de convencer al vendedor de que queréis comprar bolsos mejores y más caros (pedidlos de las mejores marcas) os llevarán por puertas secretas y extraños pasillos a la parte trasera de la tienda, donde están las buenas imitaciones. Una vez allí, regatead hasta la muerte. Merece la pena aunque sólo sea por la experiencia.


Tiendas diferentes. Los americanos son expertos de hacer un espectáculo de cualquier cosa, y eso pasa también en las tiendas. Hay algunas tan curiosas que estar dentro es como visitar un museo. En la quinta avenida es el caso de la tienda de la NBA (a la altura de la calle 52), Toys’r’us (en Times Sqare), Disney Store (quina avenida coin la calle 34) y Fao Schwartz (quinta avenida con la calle 58). Esta última es la juguetería que aparece en la película Big, en la que Tom Hanks baila sobre un piano al que aún se le rinde homenaje. En Times Square también hay una tienda de tres plantas… de M&Ms, que también es muy curiosa y demuestra que los americanos son capaces de vender cualquier cosa.