martes, 25 de enero de 2011

Lisboa, ciudad de la luz (y II), comidas y otros detalles

Que Lisboa es demasiado destino para un solo blog es algo evidente. Pero desde Nómadas de Hoy seguiremos haciendo un esfuerzo para acercaros los más posible la magia de esta ciudad ineludible, de este destino inexorable al que todo viajero debe llegar algún día. En este segundo (y de momento último) post os presentamos una suerte de ‘totum revolotum’ con lugares para comer, tomar un café y un pastel, o simplemente beber una cerveza (recuerda: en Portugal un cubata no es igual que en España).

Es una ciudad animada, con muchos lugares donde pasar un buen rato, con buen pescado (sobre todo bacalao, es su especialidad) y marisco y postres deliciosos. Por eso nunca nos cansaremos de recomendarla. Pero no vayáis a lo fácil, no elijáis para comer los numerosos restaurantes de la gran avenida peatonal que sale de la Plaza del Comercio, la rua Augusta, porque salvo honrosas excepciones no merece la pena.

A Brasileira. Antiguo café lisboeta que a principios del siglo XX se convirtió en el lugar en el que los intelectuales y escritores celebraban intensos coloquios frente a una taza de intenso café. Su cliente más famoso es el gran poeta Fernando Pessoa, y una estatua del personaje junto a una silla vacía recuerda esa época singular. Café delicioso y ricos pasteles de Belém.

Antiga Confeitaria de Belém. Pero claro, si queréis probar los mejores pasteles de Belém (de verdad, no dejéis pasar la oportunidad) de Lisboa –y seguramente del mundo- hay que acudir a la Antiga Confeitaria de Belém (Rua de Belém, nº 84 a 92), donde también son recomendables los pasteles de nata. Esta muy cerca del Monasterio de los Jerónimos, así que lo ideal es aprovechar la visita a la zona y aprovisionarse incluso con un paquete para el viaje de vuelta.

Marisquería Ramiro. No os vamos a engañar. Los sitios para comer marisco en Lisboa son interminables… pero el mejor lugar es Ramiro (Avenida Almirante Reis, nº1). Una cervecería –es un concepto diferente al que tenemos en España- con más de medio siglo de historia que ofrece marisco a un precio con el que es casi imposible competir.

Cervecería A Trindade. Entre el barrio de Chiado y el Barrio Alto encontramos este otro local tradicional (Rua Nova da Trindade, 20), en este caso creado en 1924. Local muy amplio, comida sencilla, a buen precio y con posibilidad para tomar unas raciones en su gran barra. Habitualmente lleno de españoles, es una buena opción, sobre todo fuera de los fines de semana.

Chapitô. Muy diferente a todos los anteriores es el Chapitô (Rua da Costa do Castelo, 1-7), un restaurante/bar/café donde se organizan actividades culturales. Carta amplia y estupenda y una terraza que ofrece excelentes vistas sobre el río Tajo. Especialmente recomendable para para el que visita Lisboa por primera vez, es mejor reservar (Teléfono:+ 35 1218855550).

Barrio Alto. Sin duda, la mejor zona de Lisboa para tomarse algo por la noche. Son calles llenas de bares en los que se puede tomar algo, dentro o fuera de los locales. Es la zona más animada de la capital portuguesa, y también allí se pueden encontrar innumerables sitios donde cenar.

Las docas. Son los antiguos muelles de Lisboa, reconvertidos en lugares de ocio, y además están de moda en los últimos años. Permiten comer -y sobre todo cenar- junto al río. Las hay a lo largo de toda la orilla del Tajo. Las más conocidas son las de Santo Amaro, bajo el puente 25 de abril, donde hay varios restaurantes (el más conocido es el Espalha Brasas), pubs e incluso una discoteca; y la de Jardim do Tabaco.

Pavilhão Chinês. Aún no es demasiado conocido entre los turistas, pero es un lugar singular y moderno, con una decoración recargada y original que se corresponde con la antigua mercería que había antes. Situado en la Rua D. Pedro V, 89-91. Gran carta de cócteles y combinados y local muy profesional. También aconsejable para tomar algo a media tarde.


Tasquinha da Ginja d'Alfama. Y para terminar una sorpresa y un regalo: La Tasquinha da Ginja d'Alfama, un pequeño (minúsculo) bar/restaurante situado en la zona de Alfama (Rua de São Pedro, 12), entre multitud de restaurantes de fado, donde te sentirás como en casa y podrás probar aperitivos y raciones portuguesas. Cocina casera y ambiente más casero aún. Como anécdota os contaré que un día pedimos un zumo de naranja y la dueña fue en un momento a su casa a por ellas. Maravilloso.

Otras visitas en los alrededores de Lisboa. Cerca de la capital portuguesa los atractivos son innumerables. Desde los encantos monumentales de Sintra y su castillo, a la nobleza de Cascais y el Casino de Estoril, o las playas de Boca do Infierno, Sesimbra, Guincho y Meco.

FOTOS

1. Atardecer en el Tajo desde la Plaza del Comercio

2. Plaza del Comercio

3. Una de las largas calles del Barrio Alto

4. Peculiar cartel anunciador de una librería en un callejón del Chiado

5. Vendedora de flores en una céntrica plaza lisboeta

Más (y mejores) fotos, en el blog hermano Viajes, Rock y Fotos



Direcciones y teléfonos de interés

A Brasileira. Rua Garret, 120

Antiga Confeitaria de Belém. Rua de Belém, nº 84 a 92

Cervecería Ramiro. Avenida Almirante Reis, nº1. Teléfono. +351218861647

Cervecería A Trindade. Rua Nova da Trindade, 20

Chapitó. Rua da Costa do Castelo, 1-7. Teléfono:+ 35 1218855550)

Pavilhao Chinés. Rua D. Pedro V, 89-91

Tasquinha da Ginja d'Alfama. Rua de São Pedro, 12

Parreirinha de Alfama. Beco do Espírito Santo, 13. +35 1218868209

Museo del Fado. Largo do Chafariz de Dentro, 1

Museo del Azulejo. Rua da Madre de Deus, 4

Elevador de Santa Justa. Calle de Santa Justa

lunes, 24 de enero de 2011

Lisboa, ciudad de la luz (I)

Érase una vez una ciudad entre siete colinas. Una ciudad renacida de sus cenizas tras un terrible incendio. Una capital europea que conserva el sabor añejo sin renunciar a la modernidad, que conserva sus fachadas de azulejos pasadas de moda, que acoge sin preguntar, que se ofrece al visitante sin dudarlo un instante. Es Lisboa, la ciudad de los sueños, donde la magia aparece tras cualquier rincón, donde el estuario del Tajo llena las mañanas de una luz diferente. Donde los atardeceres son más luminosos y mágicos. Sí, amigos. Lisboa es una ciudad singular, sin duda uno de mis destinos favoritos, un lugar para visitar, para vivir… para soñar.

El viaje
Una vez que hemos decidido visitar la capital de Portugal hay que decidir dos cosas: Cómo, cuándo y cuánto. Cómo vamos a viajar, en qué fechas y cuántos días lo haremos. Sobre las fechas, desaconsejo hacerlo en Semana Santa y puentes festivos en España, porque la afluencia de turistas es realmente exagerada, convirtiendo Lisboa en una suerte de Little Spain.

En cuanto al cómo, depende del origen. Si vives en Madrid, Barcelona y otras ciudades alejadas del oeste, sin duda el avión es la gran apuesta. Se pueden conseguir vuelos desde Madrid por entre 30 y 50 euros ida y vuelta (Iberia, Easy Jet y Air Europa) y desde Barcelona por 47 euros (Easy Jet y Vueling). De todas formas, para elegir la mejor opción en una fecha determinada os recomiendo utilizar la web Skyscanner. Para los que decidan ir por carretera, hay algo más de 6 horas de viaje desde Madrid, y la autovía es de pago poco después de entrar en Portugal (cuesta unos 30 euros ida y vuelta).

Ahora hablemos de los días que hacen falta para conocer este destino. Si es vuestro primer viaje y sólo vais a visitar Lisboa, necesitaríais al menos cuatro días (tres noches de estancia) para patear bien la ciudad, aunque con esfuerzo se puede hacer una buena visita en tres días. Si queréis aprovechar para conocer otros lugares del entorno, sería importante añadir más días al viaje (sí, sabemos lo difícil y caro que resulta, pero es sólo un consejo).

Por lo que se refiere al hotel, es importante tener en cuenta varias cosas a la hora de elegirlo. En principio lo ideal es elegir un hotel en el centro, cerca del Barrio Alto, Chiado o de la zona de Rossio y Restauradores. Pero si vais en coche, sabed que en el centro de Lisboa es prácticamente imposible aparcar y la zona azul predomina, y dejar el coche en un aparcamiento es bastante caro, así que aseguraos de que el hotel tiene aparcamiento. No me atrevo a recomendaros hotel, pero sí os comento que yo me he quedado varias veces en el Hotel Borges, que no es muy allá pero está limpio y en un lugar realmente privilegiado.

Moverse por la ciudad
Lisboa es una ciudad para andar, andar y andar… para subir sus innumerables cuestas y para respirar su ambiente singular. Además, tiene una modesta aunque eficiente y moderna red de metro y los tradicionales tranvías.

También debéis calcular si os compensa comprar la Lisboa Card, lo que dependerá de las visitas que tengáis previsto hacer. Cuesta 17 euros para 1 día, 28,5 para dos y 35 euros para tres días. Conlleva descuentos en monumentos y acceso ilimitado a la red de transporte público. Para que hagáis cuentas, en dos días tendríais que visitar seis monumentos de pago para que os fuese rentable. Se compra en las oficinas de turismo o en el aeropuerto.

Las visitas y cosas que hacer
Durante vuestra estancia en Lisboa podéis hacer innumerables visitas, así que haremos un repaso de las más originales y, por supuesto, de las imprescindibles, dejando a un lado los museos, que dependen más de las inquietudes personales del viajero. Eso sí, los más singulares de la ciudad son el Museo del Fado (en Largo do Chafariz de Dentro,1, abre de miércoles a domingo, de 10 de la mañana a 6 de la tarde) y el Museo del Azulejo (Rua da Madre de Deus, 4, abre de martes a domingo).



Castillo de San Jorge. Situado en la colina de San Jorge, ofrece unas maravillosas vistas de la ciudad y permite comprobar cómo se modificó el urbanismo de la ciudad tras el incendio de 1988. Se recomienda subir en el mítico tranvía 28, que se puede coger en Rua da Conceiçao, junto a la Plaza del Comercio.

Elevador de Santa Justa. En pleno centro de Lisboa encontraréis una de las atracciones más típicas de la ciudad. Es un ascensor que une a través de una subida de 45 metros la Baixa Pombalina y el Chiado, con clara inspiración en la obra de Gustave Eiffel. Ofrece buenas vistas del centro de la capital portuguesa.

Oceanario de Lisboa. Algo más alejado está el Parque de las Naciones, el recinto que ocupó la Exposición Universal de 1998. A diferencie a de lo que ocurrió en Sevilla, la zona ha sido totalmente reconvertida y utilizada, con viviendas, centros comerciales y atracciones turísticas. Entre todas ellas destaca en mi opinión el Oceanario, el segundo más grande de Europa.

Barrio de Belém. También alejado del centro, es de visita obligada. Es el lugar en el que estaba el viejo puerto lisboeta, punto de partida y de llegada de los navegantes portugueses, como recuerda el bonito monumento a los descubridores. También allí está uno de los monumentos más reconocibles, la Torre de Belém. Y el Palacio de los Jerónimos, en el que hay que entrar para disfrutar de un claustro maravilloso.


Fados. Esta maravillosa música es un estilo propio de Portugal, y una de las atracciones más ofertadas es una cena con música en directo. Hay que estar atento para no acabar en un local casi artificial diseñado para turistas y con precios prohibitivos. Yo recomiendo sin dudarlo la Parreirinha d'Alfama, un lugar tradicional regentado por una antigua fadista en el que es necesaria reserva previa y donde se pueden cenar unos exquisitos arroces a precio asequible. También me han recomendado el Restaurante Sr. Fado, así que lo dejo a vuestra elección.

Plazas del centro. El centro de Portugal está repleto de plazas maravillosas que merecen un paseo. Desde la famosa Plaza del Comercio (no os perdáis el atardecer desde la orilla del Tajo) a la Plaza de Rossio, la Plaza de Restauradores, y la más alejada a la Plaza del Marqués de Pombal… Normalmente cualquier ruta la iniciaréis desde la Plaza del Comercio, en un camino por la Rua Augusta… en el que os ofrecerán droga sin parar, normalmente marihuana. En realidad ni siquiera es droga lo que os venden, es una estafa, pero es ya algo típico de la ciudad.

Los miradores. Lisboa es una ciudad que se disfruta desde arriba, por lo que son habituales los miradores. Los más habituales son el de Santa Luzia, en Alfama, y el de San Pedro Alcántara, aunque hay muchos más.

Parque Eduardo VII y sus jardines botánicos, llamados estufas. Un gran parque donde relajarse, dar un paseo y obtener una visión diferente de Lisboa.


Cristo Rey. En la otra orilla del Tajo está el monumento del Cristo Rey, inspirado por la estatua del Cristo Redentor de Río de Janeiro. Lo mejor si vais en coche es visitarlo antes de entrar en Lisboa, por el puente 25 de abril. Está bien indicado y es un buen lugar para hacer fotos del puente 25 de abril y la ciudad.

(Continuará…)


FOTOS (De arriba a abajo):

--Pasaje en la zona de Chiado

--Parque de Eduardo VII

--Una de las plazas del centro de Lisboa (sí, es verdad, no recuerdo cuál)

--Vistas desde el parque situado tras el monumento de Cristo Rey

--Más imágenes en el blog hermano Viajes, rock y fotos


Algunos enlaces importantes

  • www.atl-turismolisboa.pt. Web del Turismo de Lisboa con información en castellano sobre los barrios, monumentos, museos, miradores, parques y eventos.
  • www.portugalinsite.pt. La página tiene links sobre alojamientos, transportes, rutas, agencias de viaje y de turismo activo, patrimonio y naturaleza del país.
  • www.lisboacultural.com. Toda la oferta cultural de la ciudad: festivales, exposiciones, cines y teatros. Tiene enlaces con rutas, equipamientos y patrimonio.
  • www.hotelguide.pt. Web para consultar la oferta de alojamiento en Lisboa.

lunes, 3 de enero de 2011

De compras en Nueva York

Dicen que Manhattan es el paraíso de las compras… y es verdad. Sobre todo ahora que el euro está muy por encima del dolar. Además, tenéis que buscar marcas americanas, que os ofrecen precios incomparables con los que tienen en España. También hay un dicho definitivo: si existe, está en Nueva York. Y es que no es una casualidad que los americanos sean los reyes de este universo consumista en el que vivimos. Para no perderos, os ofrecemos una pequeña guía sobre dónde ir en vuestras compras, aunque en realidad la lista es interminable. No aparecen librerías porque esperamos la colaboración de una nómada de lujo para ese apartado.

Fotografía, informática y electrónica. Dos clásicos, J&R y BH. Se recomienda buscar antes en sus web para comparar precios, que normalmente serán bastante inferiores a los españa. Tened en cuenta el tema de las garantías y de la corriente eléctrica, porque la garantía internacional tiene un coste adicional y a veces no merece la pena. BH está en la novena avenida, entre las calles 33 y 34, y JR está en el downtown, en Park Row, muy cerca de Fulton Streen y del Century 21. También es recomendable el Apple Center, con una entrada a través de un edificio de cristal situado en la quinta avenida, muy cerca de Central Park. Si hay ordenadores libres se puede consultar internet gratis.


Century 21. El gran outlet de Nueva York, donde es posible encontrar las mayores gangas de la ciudad en ropa de marca. Está situado junto a la Zona Cero. El problema, que se pone hasta arriba de gente y es muy caótico. La solución, llegar prontito. Abre a las 08.30, y a partir de las 10.00 es difícil estar allí. No olvidéis visitar la zapatería, ubicada en otra ‘cara’ del mismo edificio, y las secciones de ropa interior y pijamas para hombres y mujeres, con ofertas alucinantes

Woodbury Common Premium. La meca del consumismo a gran escala sólo apta para quienes estén dispuestos a sacrificar un día de NY. Un recinto con hasta 220 outlets de primeras marcas como Guess, Armani, Calvin Klein, Gap, Ralph Lauren… y muchas más que ni siquiera conozco. Las marcas americanas son las que presentan los precios más alucinantes. Como todo, tiene una parte mala. El viaje cuesta 40 dólares por persona y dura aproximadamente una hora de ida y otra de vuelta, y allí se gasta una jornada entera. Los autobuses se cogen en Port Authority, en el cruce de la calle 42 con la octava avenida, y los veteranos viajan allí con una maleta vacía para llenarla con las compras.


Macy’s. En el cruce de Broadway con la sexta avenida, a la altura de la calle 34. Es como el Corte Inglés de rebajas, y las marcas americanas son mucho más baratas. Un ejemplo. Camisas de Calvin Klein a 25 euros o colonias de DK a buen precio. De hecho, en muchos casos sus precios no tienen nada que envidiar al Woodbury Common, aunque lógicamente tiene mucha menos oferta. A cambio os ahorráis el viaje. Cuando lleguéis debéis ir directos al Visitors Center. Allí con sólo enseñar el DNI os darán una tarjetita con descuentos superiores al 10% en la mayoría de los productos (todos menos los cosméticos, creo).

Cosméticos. Kiehls, 154, Columbus avenue (cerca central park). Ejemplo. Contorno de ojos, España 44 euros, allí 36 dólares... bálsamo labial, 14,5 euros frente a 9,5 dolares… y así todo.


Joyas. Para cualquier amante del buen cine o del lujo extremo, Tiffany es visita obligada. Aunque sólo sea para contemplar el mismo escaparate que veía Audrey Hepburn en la primera escena de Desayuno con Diamantes (que en realidad en la versión original se llama Desayuno en Tiffany). Dentro también se pueden ver algunos diamantes realmente espectaculares.

Chinatown. Es un caos. Mejor no ir en fin de semana para evitar aflomeraciones. Bajad en el metro de Canal Street y al salir sólo veréis tiendas y tiendas y tiendas… aunque todas iguales. A primera vista las imitaciones son muy malas, pero si sóis capaces de convencer al vendedor de que queréis comprar bolsos mejores y más caros (pedidlos de las mejores marcas) os llevarán por puertas secretas y extraños pasillos a la parte trasera de la tienda, donde están las buenas imitaciones. Una vez allí, regatead hasta la muerte. Merece la pena aunque sólo sea por la experiencia.


Tiendas diferentes. Los americanos son expertos de hacer un espectáculo de cualquier cosa, y eso pasa también en las tiendas. Hay algunas tan curiosas que estar dentro es como visitar un museo. En la quinta avenida es el caso de la tienda de la NBA (a la altura de la calle 52), Toys’r’us (en Times Sqare), Disney Store (quina avenida coin la calle 34) y Fao Schwartz (quinta avenida con la calle 58). Esta última es la juguetería que aparece en la película Big, en la que Tom Hanks baila sobre un piano al que aún se le rinde homenaje. En Times Square también hay una tienda de tres plantas… de M&Ms, que también es muy curiosa y demuestra que los americanos son capaces de vender cualquier cosa.


martes, 16 de noviembre de 2010

Espíritu irlandés en el corazón de Manhattan

Una antigua cervecería irlandesa en el corazón de Manhattan, cerca de la Tercera Avenida. Un lugar que huele a tradición, donde se respira cerveza y donde aún se puede vivir un ambiente de otro tiempo. Un jueves cualquiera (es el día ideal para disfrutar de esta taberna y evitar las aglomeraciones y colas de viernes y sábados) uno entra en este local como si se introdujese en una máquina del tiempo que le llevase un siglo atrás. Un sitio donde si uno pide una cerveza le sirven dos (“dos para cada uno”, me insistía el camarero) por el módico precio de 4,5 dólares.

Si queréis tomar una copa no paséis por allí. Si buscáis glamour y lujo, absteneros. Si tenéis ganas de beberos una buena cerveza en un ambiente singular y único, éste es el lugar perfecto.

Evidentemente todo esto no es casual. Se trata de una de las tabernas más antiguas de Nueva York, ya que abrió sus puertas en 1854, todo un récord para una nación tan joven como la norteamericana. Por su vieja barra han desfilado personajes como John Lennon y Abraham Lincoln, y hasta 1970 no se permitió la entrada de mujeres en el local… y sólo se hizo por una sentencia de la Corte Suprema.

El fundador de la taberna fue John McSorley, un irlandés que llegó a Nueva York en 1851 en un barco procedente de Liverpool. Sólo tres años después abrió esta taberna con el nombre de “The Old House at Home”.

En 1882 una obra de teatro de Broadway ya hablaba de esta taberna y desde entonces ha aparecido en poemas, cuadros y hasta cómics. Durante un breve periodo de tiempo (entre 1905 y 1906) John McSorley probó a vender también todo tipo de licores… un experimento que duró poco. Borracheras demasiado repentinas y con mala salida.

En 1910 este héroe de los amantes de la cerveza fallecía en el piso de arriba de la taberna a los 83 años de edad y se hizo cargo de la misma su hijo Bill. Durante la prohibición de la venta de alcohol (1920-1933) el local no cerró y centró su negocio en la dispensación de “Near Beer”, es decir, cerveza sin alcohol… al menos en teoría.

Al terminar la prohibición muchos bares norteamericanos empezaron a admitir la presencia de mujeres, pero no McSorley, que seguía adelante con su filosofía: “Buena cerveza, cebollas crudas y no mujeres”. Curiosamente esta prohibición siguió vigente a pesar de que en 1939 pasó a ser propiedad de una mujer, Dorothy O’Connell, que se mantuvo fiel a la promesa que había hecho a su padre antes de que éste muriese. Así que ni siquiera podía entrar en su propio bar.

En 1970 finalmente la Corte Suprema y una orden municipal ordenaron que se abriesen las puertas a las mujeres, y así hasta hoy, cuando a pesar de todo sigue manteniendo un aire diferente al resto, como si de pronto el espíritu de la vieja Irlanda se abriera camino en el corazón de la Gran Manzana.

RECOMENDACIONES

-- Está en el número 15 de la calle siete, junto a la tercera avenida. Metro, Astor Place (línea 6)

--No acudir en viernes y sábado, porque se forman grandes colas en sus puertas

--En su interior no hay más música que la que cantan sus clientes

--Altamente recomendable

www.mcsorleysnewyork.com

domingo, 31 de octubre de 2010

Una Boda de Teatro

Fue en un artículo de Diario del Viajero donde lo leí. Ahora es posible casarse en el Camp Nou, un título muy explicito y para el que casi no se necesita texto. Entonces me acordé, lo había oído fugazmente pero no me acordaba bien. Después confirmé mis sospechas, también era posible casarse en el Teatro Romano de Mérida. Hombre...y puestos a comparar. 


La posibilidad de poder contraer matrimonio en las ruinas del teatro de época romana mejor conservado del mundo y con tanta historia en sus tablas es ciertamente atractiva. Tanto que no creo necesario repetir aquí los ya consabidos y manoseados términos de "marco incomparable", "2.000 años de historia", "estas piedras" que utilizan los críticos cada agosto durante el Festival de Teatro Clásico. 

Eso sí, para casarse en el Teatro Romano hay que seguir a rajatabla unas reglas impuestas por el Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida. Tales son que, si me permitís, os diré que creo que los han puesto para que se casen allí el menor número de parejas posible. Al menos a mí me lo parece después de su lectura que paso a relatar. 

La ceremonia, siempre civil, no se celebra en las tablas del Teatro Romano sino entre bambalinas, en el Peristilo o en los Jardines de Entrada al Teatro Romano. El acto debe tener una duración máxima de 1 hora y un número máximo de 300 personas. Por supuesto, la entrada se limita al lugar de celebración y no a ninguna otra área del Teatro. Tampoco se puede hacer fotos ni videos fuera del Peristilo. No se puede fumar, llevar mochilas o bolsos mayores de 40 cm, tocar las plantas de los jardines, ni tocar materiales originales y frágiles. 

Y lo mejor de todo, los novios deben comprometerse a abonar con antelación a la fecha del acto autorizado, el precio por la entrada al espacio y una cantidad por la cesión del espacio que está estimado en unos 300 euros. 

De todas formas, es una oportunidad única para los nómadas que busquen tener una boda realmente original y bella. 

Las fotos son de un estupendo fotógrafo, Jorge Armestar, al cual agradecemos su colaboración. 

lunes, 25 de octubre de 2010

Sesimbra, un destino inevitable

Cerca de Lisboa, en plena sierra de la Arrábida, se encuentra un pequeño pueblo de pescadores. Un lugar en el que aún es posible tomarse una cerveza o una copa de vino verde sentado frente al mar por sólo un euro, comer un buen pescado a precio decente sobre la arena y disfrutar de la hospitalidad de sus habitantes y de un atardecer paradisíaco. Un sitio donde cada mañana una manada de pequeñas barcas asalta el mar en una aventura ancestral que aquí sigue cargada de sentido.

Es Sesimbra, la Perla de la Costa Azul. Un pueblo por el que en ocasiones parece no haber pasado el tiempo y que hace ya algunos años descubrieron los extremeños, sus visitantes más habituales junto –evidentemente- a los vecinos de Lisboa.


Pero vayamos a lo concreto. A Sesimbra hay que viajar fuera de la temporada veraniega para evitar las aglomeraciones de julio y agosto. El resto del año es un sitio tranquilo, donde pasear por la playa y aislarse, si uno quiere, del mundo, al tiempo que disfruta de esos pequeños placeres demasiadas veces olvidados.


En Sesimbra hay tres hoteles, Sana Sesimbra, Hotel Do Mar y Sesimbra Hotel&Spa. Si se reservan con antelación se pueden conseguir a buen precio y todos ellos están en primera línea de playa y tienen grandes terrazas desde las que se ve el mar (OJO, el Sana es el único en el que no todas las habitaciones dan a la playa). Los tres son recomendables, aunque depende de los gustos y el presupuesto de cada uno, y van desde la austeridad ochentera del Do Mar al lujo del Spa. También en la localidad hay gente que alquila habitaciones, un camping cerca -Forte do Cavalo-, y hay otros hoteles en los pueblos de alrededor, aunque recomiendo quedarse en Sesimbra para disfrutar al máximo de la zona.



A la hora de comer el abanico es interminable y predominan, sobre todo, el pescado y el marisco. Aconsejo callejear mucho, porque en cualquier rincón hay buenos sitios muy tradicionales para comer. Eso sí, en general es preferible no comer en los de la primera línea de playa, porque, como suele ocurrir, no son los mejores. Para mí, singular es la Marisquería Modesto, un lugar tradicional y perfecto para disfrutar de navajas, anguilas fritas y camarones de Sesimbra a precios imbatibles. Tampoco deberían perderse la lubina que sirven en O Coral, además al mejor precio de la zona. Pero busquen y encuentren, porque el listado de sitios a probar es interminable. Y, por supuesto, desplácense si tienen ocasión a la Playa do Meco, un lugar ‘salvaje’ con un restaurante maravilloso, aunque algo más caro, Bar do Peixe, que un día me enseñaron S., G. y un italiano peculiar.


También es Sesimbra un buen lugar desde el que visitar la zona. Cerca tiene Cabo Espichel, que ofrece unas vistas impresionantes, a media hora está Lisboa, y más cerca aún está El Castillo de Sesimbra, una fortaleza del siglo XII.

El ocio también está garantizado, puesto que a pesar de ser un pequeño pueblo, dispone de varios pub e incluso una discoteca... y no olvidéis que el concepto de ‘cubata’ en Portugal es muy diferente al que hay en España y allí son más de caipirinhas y mojitos.


Pero, por encima de todo, Sesimbra es un lugar donde pasear, recorrer la playa sin prisa, disfrutar del atardecer y beber cerveza junto al mar sintiendo que el tiempo ha dejado de importarte durante unos días. Es, sin duda, un destino inevitable para nómadas de hoy.

INFORMACIÓN Y RECOMENDACIONES

- La forma más fácil de llegar a Sesimbra es en coche, por la carretera de Lisboa. Está perfectamente señalizado. Eso sí, cuenta con 15 euros a la ida y 15 euros a la vuelta por el peaje

-Allí es difícil encontrar sitio para el coche, aunque los hoteles tienen sus propios aparcamientos. Ojo, el del Sana Sesimbra es minúsculo y lo cobran aparte

- Más información en: http://www.aviajes.com/gui-lu-Sesimbra-8772/index.htm

- Los hoteles y restaurantes:

O Coral. Largo Almirante Gago Coutinho, 8

Marisquería Modesto. Largo de Bombaldes, 4. http://www.marisqueiramodesto.com/

Bar do Peixe. Praia do Meco. http://www.bardopeixe.pt/

Hotel Sana Sesimbra. www.sanasesimbrahotel.com

Hotel Do Mar. www.hoteldomar.pt

Sesimbra Hotel&Spa. www.sesimbrahotelspa.com

jueves, 21 de octubre de 2010

Un hotel bueno, bonito y barato en París... es posible

Para los nómadas y viajeros españoles, uno de los grandes problemas a la hora de viajar a una capital europea es el hotel. Habitaciones pequeñas, lamentables, y precios desorbitados son habituales en París, Berlín y Londres.

Por eso, Nómadas de Hoy quiere echaros una mano. Encontrar un hotel decente, limpio y a buen precio en París no es misión imposible. Fruto de las horas de búsqueda y de la experiencia propia, por fin hemos localizado un hotel que merece la pena en la capital francesa. Es el Hotel de la Porte Doree.

Pese a sus escasas 2 estrellas, os aseguro que es el mejor hotel que he encontrado en mis viajes a París. No está situado en el centro histórico, pero en la puerta tiene una boca de metro que os llevará a cualquier parte en 15-20 minutos.


A su favor, wifi gratuito, limpieza, habitaciones de un tamaño aceptable, atención estupenda y, sobre todo, los precios que se pueden encontrar en su propia página web, con habitaciones dobles a partir de 59 euros. En contra, sobre todo, el ascensor (tan pequeño que la maleta sólo cabe de canto) y el precio del desayuno (10 euros diarios por persona), que se compensa porque hay numerosas cafeterías en los alrededores en las que se puede desayunar por un precio mucho más adecuado.

DATOS

En Tryp Advisor es recomendado por el 87% de los usuarios y tiene 287 críticas

Ha sido renovado recientemente

Los mejores precios se encuentran en su web

- http://www.hotel-paris-portedoree.com

- Avenida Daumesnil, 273

- Teléfono. 33-143075697

- Email. hotel-porte-doree@wanadoo.fr